lördag, april 09, 2005

Silentio Estocolmiano

Hablando del silencio en Estocolmo. De ha varios meses atrás hay un particular evento en los transportes públicos que me ocasiona una especie de identidad rechinante si es que algo así existe överhuvudtaget. Pero primero hablemos de los perros porque el semestre pasado en una de mis clases en español este tema salió a luz en un salon lleno de suecos y latinos. Nuestro profesor, el honorable poeta chileno exiliado en Suecia Sergio Infante, osó decir que los perros en suecia no ladran. Esto fue algo bueno. Una porque casi causó indagnación entre los suecos y dos porque nos hizo realizar a los latinos cuanta verdad hay en lo último, los perros en suecia no ladran. Quizá se deba a que son perros de primera. En fin, decía sobre el transporte.

Quizá sea una prueba de mi adaptación sueca pero la primera vez que los escuché me hizo que le pidiera a todos los dioses que la tierra me tragara, se subió al metro un cantante karaoke. Nunca en mis cinco años que llevo de ir y venir por todo Estocolmo me había sucedido algo similar. Fue una confusión total, por una me dio alegría y por otra me dio pena porque vi en la cara de los suecos la inconformidad de verse sacados de su apacible y recomfortante silencio que suele ser el pasajaro extra en los vagones del Metro de Estocolmo. No sabía cual era la ética aquí, darle una moneda, que era eso a lo que iba el show, o no recompensar tales actos en el Metro de Estocolmo. Le extendí 5 coronas con todas las emociones yuxtapuestas que su acto le sacó a este mexicano.

Cada día se ven más. Ya casi no me sacan ese sentimiento pero me parece que los suecos no pueden a acostumbrarse del todo a este acto rompe-silencios.

El Tunnelbanan como se le conoce al Metro Estocolmiano, es uno de los trenes más silenciosos que he visto en toda mi vida así vaya retacado de gente. La gente simplemente no tiene esa maña de hablarse y si alguien habla se oye por todo el vagón. Lo más curioso es que me parece que cuando hablan dos personas juntas es más escandaloso que cuando hablan por teléfono. Otro aspecto que causa descomfort es ver a los jóvenes besarse, un acto raro que tampoco se ve muy seguido por estos medios de transporte. Casi no se ven muchos abrazados o agarrados de manita, pero ese es otro tema para otro post diría Doña Cuca.

Acá los buses son de igual de silenciosos que el resto de Suecia, nadie se sienta al lado de nadie si es posible ni tampoco se buscan la mirada. Si alguien te la busca es que es immigrante, lo más seguro. Aunque me he subido a varios donde el destino es ir a un show de teatro o un show de música y es cuando los suecos parecen deschongarse un poco y se oye un poco más de alegría. Como que está permitido hablar, reirse y gritar porque uno está de fiesta y la mayoria va para esos destinos, como que se sabe que algo va a pasar siente uno si uno de esos actos lo agarra a uno desprevenido y lo saca de ese silencio que sólo sabe buscar la mente para adentrarse a los pensamientos y empezar a reacomodar el ser de uno.


El silencio es un apego a la naturaleza. Recordemos que el sueco tiene un apego a esta última como nunca ante los había visto en otro cultura. Un gran número de los apellidos suecos demuestran esto claramente. Viendo pues la brisa afuera de mi ventana, a estas horas matutinas se antoja el clima para el apacigüamiento, la calma y la reflexión, el eco de los pensamientos, el ensimismiento, la compañia de la soledad.

Aunque claro esta, esto requiere que dejemos a un lado el amor que le tenemos a las señas exteriores de la vida que dejamos atrás.

2 kommentarer:

Conny sa...

AY Julio!!! que verdades tan grandes dices!! todo es tal cual lo describes a excepcion que donde vivo no hay metro! pero es lo mismo en los autobuses y los trenes. Porque nadie se quiere sentar al lado de otro? sera que invades su privacidad? pero a decir verdad, yo ahora, hago tambien lo mismo :(
Lo que tambien es tema para un post sería hablar sobre el cambio de "actitud" cuando se trata de ir a una fiesta ( emborracharse) como dices cuando se toma un autobus con destino a una pachanga, teatro,concierto, etc...
Saludos en fin de semana. Gracias por escribir sobre el adorado silencio Julio!!
Conny

Susanne sa...

No hace mucho me pasó una cosa extraña en el "Öresundståg" aquí en el sud: Un hombre (sueco puro!)del campo en Öland empezó a hablarme y casi me contó toda su vida en quince minutos. No estaba borracho, ni loco, creo que solamente estaba en busca de comunicarse con alguién, ya que se sentía solo tan lejos de casa. El resto de la gente en el vagón trataba de no escucharle o responderle, pero a mi me sorprendió tanto que empecé a hablarle. Y sabes que habían también extranjeros en el vagón que se hicieron sordomudos. ;-)

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